martes, 29 de julio de 2008

Mujer de ojos claros

Mirada oculta. Lágrimas que ahogan mi interior. Todo se esfuma. Claridad escondida en un presente divino. Temor a no saber cómo responder a la pregunta que nadie me hizo. Momento de soledad. Necesario para mirarte, mujer de ojos claros. Evidencia comprobable. Amor, delito hermoso. Cómplice de un juego donde uno gana confianza y el otro debilidad. Belleza ingenua. Qué quedó de tus fantasías? Qué lugar me corresponde? Hermosa como un paisaje soñado. Sueños, inconsciente conectado con tu corazón. Despertar y verte sentada en la estrella que te regalaré hoy.
Mujer de ojos claros. Azar de mi pasión. Elige un número. Esa será la cantidad de siglos que te amaré. Después, volveré a empezar. Amanecer: tus ojos al despertar. Anochecer: la luz de tus ojos que no me permiten temer. Oscuridad: jamás sabré lo que es, estando a tu lado.
Cuál es el brillo necesario para sobrevivir? Existirá algo más hermoso, que un reflejo de mi sombra en tu corazón? No, no pienses. No es momento de razonamiento. Conoces el amor? Lo tienes delante. Quieres conocer el odio? Mira detrás de ti. Hasta hoy he visto demasiado, pero todo fue en blanco y negro. Mi deseo es la perversión de un suspiro. Una melodía me anticipa que estás esperando por mí. He conocido el color. En mi hogar no hay electricidad. Sé que cuando entres, todo volverá a funcionar. Las manecillas del reloj esperan que tus manos, suaves como un romance en primavera, les den cuerda. Casi nada quiere funcionar si no te tienen a ti. Cuál es el precio de una nube de sueños? La compraré y te haré feliz. Fotografías: aromas de tu existencia.
Mujer de ojos claros. No creo que nada sea imposible junto a ti. Hasta podría dibujar mi alma y empapelar la ciudad. No quisiera alabarte, parte de mí, orgullo de mi vida. Tus ojos son el motor que me permite vivir. Mi cuerpo, solo es una imágen que tus ojos desean ver y se hace real. Tus ojos, son la llave de mi paraíso personal. Escribiré en la arena, las palabras que jamás me oirás decir. Cuidado! hay marea alta. Ojalá la tristeza, nunca te conozca; pero si no es así, mis hombros, servirán para que fallezcan tus lágrimas.

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